La lactancia artificial

 

La leche materna es el alimento ideal para los recién nacidos. Aporta nutrientes específicos, factores inmunológicos inigualables y fortalece el vínculo materno desde el primer instante de vida extrauterina. La lactancia materna debe ser considerada como un derecho de los niños y niñas y no como una decisión sin base científica o ética.

 

Lamentablemente, existen circunstancias esporádicas en las que la madre no puede dar de lactar a su hijo. Estas condiciones son: bebé abandonado, muerte de la madre, madre con VIH-SIDA, enfermedad grave de la madre, utilización de algunos medicamentos o drogas intravenosas, recién nacido con ciertas enfermedades metabólicas. En estos casos, el personal de salud, conjuntamente con la madre o la persona encargada del bebé deben decidir cuál es la mejor alternativa.

 

La leche pasteurizada de banco de leche humana es la segunda mejor opción, después del amamantamiento natural.

 

Si no es posible la alimentación con leche humana pasteurizada, se puede considerar la alimentación en base a las leches de fórmula. Las leches de sustitución son, según la OMS, medicinas nutricionales y no productos de consumo común y corriente. Como tales deben ser prescritas con receta médica.

 

La leche de vaca pura está totalmente contraindicada para el bebé ya que aporta contenidos excesivos de sodio, proteínas y fósforo, que pueden resultar perjudiciales para el riñón y los intestinos del lactante al no estar lo suficientemente maduros.  Además, los bebés tienen mayor probabilidad de desarrollar una alergia a las proteínas y particularmente a las contenidas en la leche de vaca. Presentan entonces diarrea, vómitos, dolores abdominales y gases.

 

Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, OMS/UNICEF
La leche de fórmula no iguala la leche materna
Clasificación de las leches artificiales según la OMS

 

Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, OMS/UNICEF

A nivel internacional, existe el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, OMS/UNICEF, 1981

 

El objetivo del Código es contribuir a proporcionar a los lactantes una alimentación segura y suficiente, protegiendo y promoviendo la lactancia natural y asegurando el uso correcto de los sucedáneos de la leche materna, cuando estos sean necesarios, basándose en una información adecuada y mediante métodos apropiados de comercialización y distribución. (Artículo 1)

 

Según este código, para no amenazar la lactancia materna, los sucedáneos de la leche materna no deben ser objeto de publicidad ni de ninguna otra forma de promoción destinada al público en general. Los gobiernos deben crear un ambiente que favorece el amamantamiento, y protejer a la madre contra factores que impiden la lactancia natural.

 

La leche artificial no iguala la leche materna

Los preparados comerciales han evolucionado para intentar asemejarse a la leche materna. Sin embargo no logran copiarla ya que la leche materna tiene propiedades no-nutricionales que cumplen acciones importantes en el buen desarrollo del recién nacido, en especial la protección inmunológica contra enfermedades. Además, la composición de la leche materna varía de acuerdo a las necesidades del bebé y no se conoce bien algunos de sus elementos.

 

Adicionalmente, la mayoría de fórmulas tiene como base la leche de vaca la cual puede ser peligrosa para los infantes. Las proteínas de la leche de vaca son diferentes de las de la leche materna. Además es necesario disminuir la concentración en algunos elementos como proteínas y sal, y aumentar otros como grasas buenas, hierro y vitaminas. Para aumentar los contenidos grasos de la leche de fórmula, se utiliza aceites vegetales.

 

Se ha comprobado que los niños alimentados con fórmula tienen más grasa en los tejidos del cuerpo que los niños alimentados con leche materna. Por lo tanto, es importante vigilar el peso de los bebés alimentados con fórmula para evitar el sobrepeso y la obesidad en los primeros años de la vida. Cabe recalcar que la leche de fórmula no es una alternativa para que el bebé suba de peso. Si el niño no sube de peso adecuadamente, se debe mantener y apoyar la lactancia materna e identificar las causas de detención del crecimiento.

 

Existe una gran controversia en cuanto al contenido de hierro de las leches para lactantes. Los niños asimilan más del 50% del hierro de la leche materna, pero solo pueden beneficiarse de unos 10 a 20 % del hierro de las leches de fórmula. Por eso, las leches artificiales tienen un alto contenido de hierro. Sin embargo, algunos niños pueden padecer de intolerancia al hierro añadido a la leche de fórmula y presentar problemas digestivos. Para disminuir la cantidad de hierro y mejorar su absorción, se añade vitamina C a las leches artificiales. Niños con intolerancia al hierro están en riesgo de anemia con fórmulas con baja concentración de hierro.

 

La compra y preparación de las fórmulas demanda mucha atención y habilidad ya que existe diferentes productos diseñados para edades especiales y con un uso particular. Errores en el tipo de producto y en la preparación puede resultar en problemas de malnutrición y otros problemas de salud. Por lo tanto es importante conocer cuáles son los requerimientos específicos para la edad del niño.

 

Clasificación de las leches artificiales

Las leches artificiales se clasifican según las normas emitidas por la OMS: 

 

Infantes de 0 a 6 meses (fórmulas de inicio)
Bebés de 6 a 12 meses (fórmulas de continuación o de seguimiento),
Niños mayores de 1 año (fórmulas de crecimiento),
Fórmulas especiales:
  
Las leches artificiales se elaboran en base a la recomendación nutricional específica a cada edad. La recomendación nutricional se define como la cantidad aconsejable de un alimento que con base al conocimiento científico se juzga adecuada para cubrir con seguridad las necesidades de las personas sanas.