Los médicos de los Estados Unidos quieren un sistema de salud con acceso universal

 

El Colegio Americano de Médicos de los Estados Unidos de Norteamérica, la segunda organización médica más grande de ese país, publicará el 1 de enero del próximo año un extenso reporte para sentar las bases de discusión para una reforma profunda al sistema de salud norteamericano.
Según el documento la mayoría de norteamericanos tiene acceso rápido a servicios de alta calidad pero a un alto costo. Sin embargo, quienes no tienen seguro y los pobres tienen problemas de acceso a los servicios de salud, en algunos casos peor que los residentes de países pobres.
El 84,2% de norteamericanos tienen algún tipo de seguro médico, pero se estima que más de 47 millones no están protegidos por ningún seguro de salud, lo que representa el 15.8% de la población de ese país.
Para el año 2005 los gastos nacionales en salud ascendían a más de 6500 dólares por persona, lo que corresponde al 16% del producto interno bruto de los Estados Unidos.
El documento continúa con la comparación del sistema de salud de los Estados Unidos de Norteamérica con el de otros países con sistemas de salud socializada como Francia, Bélgica, Canadá, Reino Unido, etc. En base a estas comparaciones se resume las lecciones que el sistema de salud norteamericano debería aprender de las experiencias de otros países y establece una serie de recomendaciones.
Como conclusión el Colegio Americano de Médicos propone dos vías posibles para alcanzar cobertura universal en salud para los norteamericanos. La primera alternativa es tener un solo pagador, con un sistema gubernamental de cobertura universal, que abarcaría a todos, sin barreras y sobre la base de la capacidad de pago de las personas. Los sistemas con pagador único son más equitativos, tienen menores costos administrativos, mayor satisfacción de los usuarios y mejor calidad y acceso. Según  el reporte el inconveniente de este sistema es la restricción del gasto dando lugar a escasez de ciertos servicios y retraso en la provisión de tratamientos electivos y limita la posibilidad de la gente para escoger al proveedor.
La segunda alternativa es la creación de un sistema pluralista que involucre tanto al gobierno como a los proveedores privados de lucro y sin fines de lucro que garantice la cobertura universal mientras mantiene la libertad de que los usuarios compren servicios suplementarios a proveedores privados. Este sistema debe incluir mecanismos que otorguen garantías explícitas de cobertura para que todas las personas tengan acceso a los cuidados que requieren y subsidios gubernamentales para la gente que no puede pagar la cobertura. Este tipo de sistema pluralista tiene más posibilidades de producir inequidades, aumentar los gastos de bolsillo de los usuarios  y los costos administrativos.
En cualquier caso los usuarios deben recibir un paquete núcleo de prestaciones y beneficios que debe incluir cuidado preventivo y cuidados primarios en base a la estrategia de Atención Primaria en Salud que incluya el manejo de enfermedades crónicas y protección en caso de enfermedades catastróficas.
En América Latina existen diferentes experiencias orientadas a la provisión de cobertura universal o al menos a un mayor acceso a la salud. Las experiencias de Brasil a través de su Sistema Universal de Salud (SUS), del Sistema Nacional de Salud de Costa Rica, del plan AUGE en Chile y del Programa de Aseguramiento en Salud (ex-AUS) en marcha en Ecuador pueden servir como referentes.
El artículo original de Annals of Internal Medicine está disponible de forma gratuita en: http://www.annals.org/cgi/content/full/0000605-200801010-00196v1
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