La escarlatina

 

¿Qué causa la escarlatina?

La escarlatina es una enfermedad sumamente contagiosa. Esta infección se adquiere básicamente a través de la respiración, el estornudo, las secreciones nasales o la saliva; por eso es fundamental no compartir los alimentos de una persona que presenta ciertos síntomas y asear bien los utensilios de cocina. 

 

¿Qué son los síntomas de la escarlatina?

La escarlatina se caracteriza por la presencia de granitos (similares a la textura de una lija gruesa) en casi toda la piel, que producen comezón. Dicha erupción puede confundirse con una quemadura solar porque inicialmente aparece en la cara y en el cuello, luego se extiende por el pecho, la espalda hasta cubrir el resto del cuerpo. Las zonas de pliegue como el contorno de la boca, las axilas, los codos o las rodillas por lo general permanecen blancos.
Otra manifestación de esta dolencia es la denominada ‘lengua de frambuesa’, es decir que esta parte de la boca se torna más rojo de lo habitual, mientras que sus bordes se vuelven blancos.
Además, tiene lugar una inflamación de garganta parecida a la que genera la amigdalitis, acompañada de pus, fiebre y pérdida del apetito. Algunos niños también padecen de náuseas, vómito, escalofrío y dolor en las articulaciones.

 

¿Cómo se trata la escarlatina?

Una vez diagnosticada la enfermedad a través de un cultivo, el pediatra seguramente le recetará
al niño el uso de antibióticos como la penicilina. Esta afección dura alrededor de una semana. A las 48 horas de tratamiento, la escarlatina deja de ser contagiosa y al sexto día de la infección, la erupción comienza a desaparecer poco a poco. Después se produce una descamación; es decir que el chico se pela o cambia de piel. Esta fase puede durar cerca de diez días.

 

¿Qué son las consecuencias de la escarlatina?

Si el niño no recibe un tratamiento a tiempo, la escarlatina puede terminar afectando a algunos órganos del cuerpo como el riñón o el corazón, llegando a producir en casos extremos una  insuficiencia renal o cardíaca. Así que si el niño presenta los síntomas antes descritos, es importante consultar inmediatamente con un pediatra o el médico de cabecera.

 

¿Cómo los padres pueden prevenir que sus hijos se contagien de escarlatina?

  • Evite el contacto de sus hijos con otros niños que tengan la enfermedad; así podrá prevenir cualquier tipo de contagio.
  • Es preferible que enseñe a sus pequeños a no ingerir los alimentos que ya hayan sido consumidos por otros chicos, especialmente chupetes, caramelos, bebidas o helados.

 

¿Qué se debe hacer en caso de que un niño se enferma de escarlatina?

  • Si su hijo presenta síntomas de escarlatina llévelo al médico y siga cada una de las instrucciones y recomendaciones.
  • Separe su vajilla y cubiertos, en especial si hay otros chicos en casa. Es recomendable lavar todo con agua caliente.
  • Lávese las manos una y otra vez para evitar que otras personas adquieran el estreptococo.
  • Procure que sus hijos ingieran una dieta blanda que incluya sopas, caldos, purés batidos o té; así les resultará mucho más fácil digerir los alimentos.
  • No le obligue a su pequeño a ingerir alimentos muy duros, seguramente le lastiman la garganta al momento de tragar.
  • La hidratación es muy importante. Incluya abundantes líquidos en la dieta de su pequeño.
    El agua es una de las mejores alternativas porque no provoca molestias en la garganta.
  • El baño diario es fundamental para aliviar la comezón producida por los granitos. No trate de untarle ninguna sustancia que no sea el jabón.
  • Mantenga las uñas cortadas de su niño. De esta manera, cuando se rasque la piel no se lastimará.
  • Si la fiebre no cede, bañe a su chico en agua tibia y no le abrigue demasiado, al contrario, póngale un pijama fresco, preferiblemente de algodón. 

 

Fuentes texto y más información

Diario Últimas Noticias
KidsHealth kidshealth.org/parent/en_espanol/infecciones/scarlet_fever_esp.html
MedlinePlus www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000974.htm

 

Fuentes imagen

clinicalen.blogspot.com

 

 

Esta información no pretende sustituirse al conocimiento de un profesional de la salud. Constituye un complemento al cuidado proporcionado por su médico. Si Ud. tiene dudas, consulte su médico de cabecera en su centro de salud.